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LA ESPERANZA NUCLEAR

Estos últimos días de frío y nieve han puesto de relieve un serio problema que, al igual que ocurre todos los veranos, nos mancha la reputación a todos los españoles, no disponemos de energía suficiente y las consecuencias son las de siempre, los apagones programados y las tomaduras de pelo por parte de los que pueden y no quieren o no pueden resolver, un problema que cada día irá a más. Cada vez se necesita más energía y ésta, desde luego, nosotros no la tenemos. O la compramos o la producimos, pero esto último, desde hace algún tiempo, también es otro problema heredado por falta de previsión. Debemos adelantarnos al futuro y tener en cuenta que la demanda de energía va en aumento, y por tanto, no podemos quedar impasibles a la espera de que vengan de fuera a resolvernos el problema, y ya sabemos todos, a grandes males, grandes remedios.
Hoy en día, la energía es tan necesaria para el desarrollo de un país como el agua que bebemos. Nosotros mismos, sin energía no podemos desarrollar las tareas que tenemos encomendadas diariamente, y, para ello comemos, nuestro cuerpo extrae energía de los alimentos y luego la emplea en desarrollar trabajo. Necesitamos energía, y no sólo energía eléctrica, para todas las tareas cotidianas. El hombre obtiene energía de muy diversas fuentes, pudiendo distinguir dos grupos: fuentes de energía no renovables, es decir, las materias primas para obtener energía se agotan o pueden agotarse en un futuro, como por ejemplo, el petróleo, el carbón, el uranio...y las fuentes de energía renovables, a saber, las que no se van a agotar nunca o siempre dispondremos de ellas, tales como el sol, el viento, el agua,... hablando así de energía solar, eólica, hidráulica....

Fue a raíz de la crisis del Petróleo, en 1973, y debido a la gran dependencia que había del mismo, cuando los países más punteros impulsaron el desarrollo de las energías renovables. Además, la utilización de este tipo de energía no repercute sobre el medio ambiente y la materia prima es gratis. Aún así, este tipo de energía está por desarrollar plenamente para que pueda sustituir de una vez por todas a las fuentes de energía convencionales. El Programa Comunitario ALTENER tiene como objetivo básico que en 2005 el 8% de la energía que se produzca en la Unión Europea tenga como fuente las renovables. El camino es lento, pero al menos, ya se han sentado las bases, para que algún día el producir energía, en este mundo, no tenga efectos secundarios para el planeta: lluvia ácida, efecto invernadero, alteraciones del paisaje...

De entre las fuentes de energía no renovables, me voy a centrar en la energía nuclear para, entre otras cosas, justificar su uso hoy en día e intentar, al menos, informar acerca de las verdades que no se suelen contar, bien porque no conviene, bien porque no se quiere. Ya está bien de tanto engaño.

La energía nuclear no es tan peligrosa como nos hacen creer desde algunos sectores de la sociedad, y créanme que no sé que tipos de intereses, salvo los políticos, les mueven. De todas formas, éste es un debate que aún está por cerrar. Para opinar hay que escuchar todas las partes y yo tan sólo pretendo dar una visión menos integrista acerca de este tema. Que quede muy claro que no estoy en contra de las energías renovables pero no se puede sustituir, de la noche a la mañana, por más dinero que se invierta, el uso de la energía nuclear, a la que algunos consideran de “derechas”, no porque los partidos de centroderecha la defiendan, que tampoco es el caso, sino porque los partidos “progresistas” la atacan. Estos últimos se permitieron el lujo, en su último programa electoral, de proponer “el cierre paulatino de las centrales nucleares que están en funcionamiento”. Esto hubiera tenido un gran coste para España y hubiera supuesto un gran despilfarro, como tantos otros producidos en la década de los ochenta y el primer lustro de los noventa.
La moratoria nuclear firmada por el gobierno de Felipe González en 1983 frenó el desarrollo de la energía nuclear, y centrales como las de Lemóniz, Trillo II y Valdecaballeros I y II fueron paralizadas y ahora están siendo amortizadas por todos los contribuyentes a través del recibo de la luz. Los costes de la moratoria nuclear suponen un 3.54% de cada recibo, en total, asciende a unos 700.000 millones de pesetas anuales, cantidad nada despreciable que podría destinarse a otras cosas y no a “indemnizar” a las eléctricas por las pérdidas ocasionadas por este concepto. Además, como compramos energía a Francia, en el recibo de la luz pagamos un 0.5% del importe a EDF, empresa eléctrica francesa que suministra energía a nuestro país, sobretodo al norte de España, gracias a un acuerdo del Gobierno.
La política energética de los años ochenta fue potenciar el uso de las centrales de carbón, posiblemente por ayudar a la minería española, y de paso no mermar el vivero de votos que tenían, pero no consiguieron sanear el sector minero que sigue tan deficitario ahora como entonces. Entiendo que nadie quiera ponerle el cascabel al gato, pero alguna vez habrá que hacerlo en aras del interés nacional. De todas formas, no es el momento ni el lugar para hablar del carbón, ese es otro tema. Lo que sí está claro es que la producción energética en España utilizando como materia prima el carbón, además de perjudicial para la atmósfera, es cara, porque las eléctricas, para que el sector minero no desaparezca, están obligadas a comprar un carbón mucho más caro y con menor rendimiento que el extranjero, lo cual implica que este sobrecoste también recae sobre nuestros recibos de la luz, a saber, un 4.86%. Luego si casi un 10% del recibo son impuestos, motivados, a mi juicio, por una mala política energética, heredada de los gobiernos anteriores y falta de un auténtico plan de choque del actual, lo que debemos plantearnos todos es si se puede abaratar la producción, lo que se traduciría en una disminución del dinero que pagamos por ella. Si eso pasa por no prescindir de la energía nuclear entonces, nos haremos tres favores, por un lado, reduciremos la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera (las centrales nucleares no emiten dióxido de carbono por ejemplo) y así cumpliremos con el tratado de Kyoto. Por otro lado, no nos veremos obligados a comprar energía al exterior, lo cual, como sabemos todos es mucho más caro que si se produce aquí y finalmente, como para producir se necesitan más centrales, también crecerían los empleos directos e indirectos debidos a su puesta en funcionamiento.

La energía nuclear, proporciona un tercio de la energía eléctrica que se produce en la Unión Europea, evitando así, la emisión de 700 millones de toneladas de CO2 por año a la atmósfera. A escala mundial, en 1.996, se evitó la emisión de 2’33 billones de toneladas de dióxido de carbono(CO2) a la atmósfera, gracias a la energía nuclear. Por otra parte, también se evitan otras emisiones de elementos contaminantes que se generan en el uso de combustibles fósiles, como el carbón o el petróleo. Tomemos como ejemplo, la central nuclear española Santa María de Garoña (Burgos), que ha evitado que se descargue a la atmósfera 90 millones de toneladas de dióxido de carbono(CO2), 312.000 toneladas de nitratos(NOx), 650.000 toneladas de dióxido de azufre(SO2), así como 170.000 toneladas de cenizas, que contienen a su vez más de 5.200 toneladas de arsénico, cadmio, mercurio y plomo. Es, por tanto, menos perjudicial, a priori, que las otras fuentes de energía convencionales. Si echamos un vistazo a la tabla veremos por qué. En la tabla se muestra lo que gasta y produce una central que genere mil millones de watios de potencia según el tipo de fuente de energía que utilice. La central nuclear de Cofrentes es una buena aproximación.


Como podemos ver, la utilización de centrales nucleares frena la lluvia ácida y la concentración de sustancias nocivas en el aire, pues los únicos residuos son los radiactivos y están controlados para que no repercutan en el exterior. Pero sepamos un poco más acerca de la radioactividad y los peligros de ésta para el hombre. La utilización de la energía nuclear por fisión entraña una serie de riesgos que es importante conocer. Tres son fundamentalmente los mayores peligros.


1.-Riesgo de explosiones nucleares en las centrales.
Es bastante improbable, de hecho, todavía hoy no hay constancia de que haya ocurrido en ninguna central del mundo, después de casi 50 años utilizando este tipo de energía.
2.-Fugas radioactivas.
No son normales, pero la experiencia nos indica que pueden ocurrir. Un caso reciente ha sido la fuga radiactiva de Chernobil. Pasados los años se demostró que todo fue producto de la imprudencia de los soviéticos y formaba parte de un experimento secreto para aumentar el rendimiento de la central nuclear y todo ello, unido a las deficientes medidas de seguridad, provocaron el mayor accidente nuclear de la historia. No es probable que se repita.
3.-La radioactividad.
La radiactividad consiste en la emisión de partículas y radiaciones de los átomos de algunos elementos. Son radiactivos aquellos elementos que tienen un número muy elevado de protones y neutrones. Los tipos principales de desintegración radiactiva por parte del átomo son los siguientes:
La radiación alfa (a) está formada por partículas con carga eléctrica positiva y tienen la estructura de un núcleo de helio. Se pueden detener por una simple hoja fina de papel o la misma piel del cuerpo humano. La radiación beta (b) está compuesta por una corriente de partículas semejantes a los electrones. Tienen carga eléctrica negativa y se pueden detener con una hoja de metal de algunos milímetros o una lámina de madera de algunos centímetros de espesor. La radiación gamma (g), no tiene carga eléctrica y es la más peligrosa. Pueden recorrer centenares de metros en el aire y para detener esta radiación electromagnética es necesaria una placa gruesa de plomo o una pared de hormigón. Los neutrones son otro producto de la desintegración nuclear y tienen un poder de penetración importante, aunque el agua es un excelente blindaje frente a ellos.
La radioactividad puede ser natural o artificial, esto es, producida por el hombre. Empecemos por la natural, la más importante.
Radiación natural:
Siempre ha existido y procede de las materias existentes en todo el Universo. El primer tipo es la radiación cósmica, procedente del Sol y otras estrellas. Puede ser visible ( por ejemplo la luz) o invisible (rayos ultravioletas). Son debidas a las enormes explosiones nucleares que se producen en todas las estrellas. El segundo grupo importante es el de los elementos naturales radioactivos (uranio, torio, radio...) que existen de forma natural en el aire, agua, alimentos o en el propio cuerpo humano(potasio y carbono-14).. La radiación natural representa el 89,4% de la recibida por el hombre y se distribuye como sigue:
Radiación cósmica.......................................................15%
Radiación de los elementos naturales.........................54.4%
Alimentos ingeridos......................................................20%

Radiación artificial:
Proviene de fuentes creadas por el hombre, como por ejemplo, televisores, radiografías, centrales nucleares, etc... La radiación artificial representa el 10,6% restante de la recibida por el hombre y se reparte como vemos:
Televisores y otros aparatos...........................................0,5%
Realización de radiografías.............................................10%
Proximidades a centrales nucleares................................0,1%

Se desprende de los datos que el hombre y la radioactividad conviven desde tiempos remotos. Veamos más acerca de la radioactividad natural para que nos demos cuenta de que la información que nos ofrecen no es del todo cierta:

Podemos hablar de una radiación que nos llega del espacio en forma de Rayos Cósmicos. Se puede hacer bien poco para evitarlos, ya que atraviesan casi todos los materiales (incluso entran en nuestras casas). La dosis media que una persona recibe al año por esta radiación es de 0,25 milisievert (mSv) , aunque puede oscilar entre 0,2 y 0,3 mSv. Una persona puede recibir 100.000 rayos de neutrones y 400.000 rayos secundarios a la hora. Por su parte, una persona que viaje habitualmente en avión realizando vuelos transoceánicos estará más expuesta a estos rayos, ya que su poder aumenta con la altura (10 mSv. a 15 Km. de altitud).
EL gas Radón procede del uranio que se encuentra en la tierra de forma natural. La dosis media que en España se recibe por este gas se encuentra en 1,2 mSv., pudiéndose alcanzar hasta 40 mSv. en alguna zonas de la Península Ibérica. Esta dosis se recibe principalmente en el interior de los edificios, ya que se concentra más que en el exterior, donde se dispersa con mayor facilidad.
La Tierra y los edificios emiten también radiación gamma, lamás dañina. Todos recibimos continuamente estas ondas electromagnéticas de alto poder. La tierra tiene radiactividad natural, y puesto que gran cantidad de los productos y materiales que utilizamos en nuestra vida cotidiana proceden de ella, también éstos emiten rayos gamma, en el exterior y en el interior de los edificios. La dosis media por año que una persona recibe en España por estos rayos es de 0,45 mSv., pudiendo llegar a 1 mSv. en ciertas zonas. La zona occidental de la Península está más expuesta a este tipo de radiaciones, al igual que al radón, siendo la parte de Galicia la más afectada.
Alrededor de 30.000 átomos emisores de rayos alfa, beta y algunos gamma se desintegran cada hora en nuestros pulmones, procedentes del aire que respiramos. Por su parte, somos atravesados por más de 200 millones de rayos gamma a la hora procedentes del suelo y de los edificios.
En cuanto al grupo de los alimentos, decir que éstos y nuestro mismo cuerpo poseen radioactividad natural. La fuente principal de esta radiación interna es el potasio-40 y el carbono-14, introducidos en nuestro cuerpo a través de los alimentos. La dosis media que una persona recibe por este concepto es de 0,3 mSv, de los cuales 0,18 son debidos al potasio. Esta radiación es muy difícil de eliminar. El marisco es el alimento que más radiación natural concentra. En definitiva, en el interior de nuestro cuerpo se desintegran cada hora, aproximadamente, 15 millones de átomos de potasio-40 y 7000 de uranio natural.
Los efectos de la lluvia radioactiva son casi despreciables hoy en día, en torno a los 0,005 mSv, los cuales varían en función también de las zonas geográficas.
Los límites anuales de dosis radiológica, fijados por la Unión Europea, que una persona puede absorber son, para los trabajadores profesionalmente expuestos (los que habitualmente están sometidos a radiaciones ionizantes) de 20 mSv. Para la población en general el límite está en 5 mSv.
Como dato comparativo, veamos que la dosis que recibimos por fuentes artificiales de radiación es, según el caso, despreciable frente a las naturales:
Vivir cerca de una central nuclear(al año)..................0.01mSv
Dos horas de televisión diarias(al año)............................3mSv
Radiografía médica.........................................................3 mSv

El mensaje que quiero transmitir es un mensaje de tranquilidad ante el uso de la energía nuclear. Al igual que ustedes yo también estoy sensibilizado con los temas medioambientales y mis conocimientos en este área me permiten afirmar que el uso racional y prudente de la energía nuclear puede arreglar el déficit de energía que España, y por supuesto, el resto del mundo, padece. Los países más avanzados tecnológicamente se están planteando levantar la moratoria nuclear (uno de ellos es Estados Unidos), que además de rascarnos el bolsillo en todos los recibos de la luz, está deteniendo el desarrollo energético de un país como el nuestro. Si no lo creen, miren al estado vecino, Francia, construye centrales nucleares para vender energía eléctrica a los países vecinos, como España y buena parte de la energía que se consume en el norte de nuestro país está generada allí. Como dato, decir que en Francia el 75% de la energía que se produce es de origen nuclear y no piensan, desde luego, renunciar a esta fuente de energía barata, muy barata, y poderosa. Va siendo hora, por tanto, de afrontar el futuro con una mentalidad clara y abierta, a la vez que realista. De momento, la energía nuclear es la que está en clara ventaja frente a las demás por su coste y rendimiento. Ya llegará el día, que no está muy lejos, en que podamos prescindir de ella si queremos, pero de momento la necesitamos. Si me apuran, la energía del futuro no está en la eólica ni la solar, pues tampoco podemos llenar el paisaje de aerogeneradores suficientes como para abastecer la demanda energética, al final también perjudicarían, sería una contaminación, visual y paisajística, como la definen algunos grupos ecologistas. La energía del futuro está en la energía nuclear de fusión, que no de fisión, que es la que actualmente se utiliza, que tiene la ventaja de no trabajar con elementos radioactivos, la materia prima es el agua, y es tan potente como la energía pero esto es otra historia...

Sobre este tema habría mucho más que decir. Seguro que se han quedado cosas en el tintero, pero espero, al menos, haber contribuido a desmitificar eso que llaman “el peligro nuclear”. Yo lo llamo “la esperanza nuclear”.Gracias. Imprimir artículo
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