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Solución a la enseñanza: Más conciertos

El estado del bienestar tal y como lo hemos conocido toca a su fin por el despilfarro, la inutilidad, el desconocimiento, la mediocridad, el despropósito, la mezquindad...y un sinfín de descalificativos más de la casta política que nos ha gobernado durante los últimos años. Entre todos la mataron y ella sola se murió. Una enseñanza pública garante de libertades que empezó a claudicar cuando comenzaron los experimentos con ella: educación para la ciudadanía, interinos que no opositan y mantienen sus puestos de trabajo, degradación de la figura del profesor...Ahora ya es tarde, ahora ya no hay dinero, ni lo habrá en mucho tiempo, para enderezar el rumbo. Sacar la enseñanza de los apuros económicos en los que se encuentra tiene una solución más sencilla de lo que se cree. Eso sí, hay que superar tabúes y prejuicios para poder hacerlo. El futuro de la enseñanza en España está en juego. La solución: MÁS CONCIERTOS EDUCATIVOS. Los conciertos educativos dividen por dos y por tres el coste de la enseñanza. La enseñanza concertada cuesta casi tres veces menos que la pública. En España ha sido la Iglesia la que más centros de enseñanza ha abierto, y con ello, asegurado la educación a millones de españoles que han elegido, libremente, un tipo de educación. El Estado está para eso, para asegurar que se respeten y se cumplan los deseos de los padres. Quizás es el momento de invitar a las izquierdas de este país a que creen cooperativas de enseñanza y descargar poco a poco al Estado. Hay países europeos donde la enseñanza concertada representa casi un ochenta por ciento, en España es al contrario, es la pública la que más presente está. ¿ qué se hace con las infraestructuras colegiales ya existentes? Se podrían alquilar o vender con cláusulas anti-especulación. El caso es descargar el presupuesto nacional destinado a pagar nóminas y mantener centros educativos para dedicarlo a becas y proyectos de investigación, así como a incrementar los salarios de los becarios universitarios ( porque manda narices que un licenciado universitario haciendo el doctorado cobre no más de 800 euros al mes ).
Esta es la realidad, que no hay dinero. Aquí hay una solución realizable. Las izquierdas siempre hablan de los concertados católicos. Pues ya va siendo hora de que hayan también concertados de izquierdas o laicos. Ya hay cooperativas de enseñanza laicas que funcionan muy bien y suponen un ahorro importante a las arcas nacionales. Debiera ser ésta, una práctica más habitual en nuestro país. Una apuesta por la enseñanza concertada  también aumentaría la calidad educativa, entre otras cosas, porque habría competencia entre los centros buscando la excelencia educativa que buscarían unos padres ansiosos de que sus hijos reciban la mejor educación posible.
Esto es solo una idea. Debiera de abrirse un debate serio sobre el asunto. El futuro de España está en juego.

Alemania manda...

Sólo los tontos necesitan tener apuntado una receta tan simple como la de no gastar más de lo que se gana. En mi casa y en la de todos cuantos están leyendo esta reflexión, la máxima es clara. En ningún lugar del libro de familia aparece escrita tal resolución que parece salida de la lista de recomendaciones que hace la suegra antes del matrimonio...Cachondeo aparte, los alemanes han dado un golpe de Estado en España y, de paso, mandado un mensaje muy claro al mundo. En España se hace lo que dice Alemania ( en materia económica, de momento). Los mercados financieros debieran dejar respirar la deuda española ( cosa que no harán)  después de que se haya materializado la contención del gasto en la Constitución de 1978. Ahora que ya lo tenemos escrito, no vamos a actuar en contra de la Constitución. Claro, precisamente por eso, se ha legalizado Bildu, porque estaba en la Constitución y lo ha aprobado un tribunal constitucional...( espero se me entienda la ironía). En la Constitución también ponen otras cosas y no por ello se cumplen...ya me veo yo en el 2020 resolviendo los presupuestos autonómicos ( si es que para entonces Alemania permite su existencia) o los nacionales  al Tribunal Constitucional y permitiendo, o no, un mayor gasto de ese 0.14 o 0.26 por ciento respectivamente. Esto es de pena. ¿Tan poca credibilidad damos al mundo que necesitan que plasmemos en nuestra Carta Magna ( que está para asegurar, entre otras cosas, la convivencia pacífica entre españoles) un techo de gasto? No se fían de nosotros, nos ven vacilantes y tibios en la toma de decisiones. Mala imagen la de nuestros políticos. Mal comienzo es ese para el 21 de Noviembre.
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