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¿ y los hijos de Paco, qué?

LLevo ya unos meses acordándome todos los días de los hijos de Paco Camps ( y de los demás encausados), de lo mal que lo estarán pasando viendo todos los días cómo acribillan a su padre en prensa, radio y televisión. Esos chicos están sufriendo la ingratitud del servicio público que es la política. Alguien o algo debería salvaguardar a los hijos de los políticos, en definitiva, a sus familias. El mero hecho de estar ahí no puede exponer a los menores a las iras y mentiras de los opositores y mediocres que jamás han ganado unas elecciones y que son incapaces de ganarse la vida fuera de la cosa pública. Yo no estoy juzgando a Paco, Dios me libre, para eso está la Justicia, pero convendrán conmigo en que algo hay que hacer. Un procedimiento de tantos meses, de tantas noticias infundadas, de tantas conversaciones reveladas, filtraciones, manifestaciones, dimes y diretes, quien al final lo paga es la familia del inculpado, a saber, los hijos y mujer de Paco.
Este asunto, independientemente del veredicto final que haga la Justicia, ya ha tocado el honor de Paco y es muy difícil restituirlo. La calumnia y la mentira tienen estas cosas. Pero lo más triste y lo que más me preocupa es cómo van a quedar psicológicamente esos hijos. Quieran o no, han vivido, en primera persona, junto a sus padres, meses de calumnias, de amenazas, de insultos...a una edad en la que precisamente, esto no toca. Es edad de formación, de crecimiento, no de palos ni sufrimiento gratuito.

Por todo ello, sería lógico que la Justicia trabajara de forma silente . Que la separación de poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial fuera una realidad y se respetaran los derechos de los más indefensos, que se protejan los derechos de esos hijos, de esas esposas, de esos padres... La presunción de inocencia y el derecho al honor es algo que, desde hace cinco años, en este país se está obviando, cada día más, y no importa de qué forma se haga. Se airean rumores falsos, de forma malintencionada se tergiversan conversaciones, se falsea la verdad. Como decía Alfonso X, " Los cántaros vacíos son los que más ruido hacen" y se están llevando por delante a familias enteras que, dificilmente, cuando todo esto pase, para bien o para mal, van a poder reponerse de unos meses o años difíciles.

Se puede dar el caso de que una vez inculpado, después del correspondiente juicio, salga exculpado . Pues bien, nuestra Democracia debe saber dar respuesta a esas acusaciones falsas e intentar resarcir esos errores judiciales y/o políticos. Aunque también hay que castigar esas acusaciones inciertas, falsas e infundadas que continuamente los socialistas están vertiendo sobre miembros del Partido Popular. En mi Región, en Murcia, más de 40 imputados han sido absueltos por los jueces. A esas familias, a esos hijos, a esos padres, nadie les puede quitar los malos ratos que han pasado conviviendo con esa pesadilla de saberse en boca de todos por "delitos" que no han cometido. Idem podríamos decir de Demetrio Madrid, ex presidente de Castilla y León, socialista, que se vió forzado a dimitir y luego se demostró que era totalmente inocente. ¿ Quién ha resarcido a este señor?

En Madrid, donde Esperanza demuestra constantemente que va dos pasos por delante, se ha invitado a dimitir a los sospechosos. Si después de la causa judicial son declarados inocentes, seguro estoy que se sabrá restituir el honor. Pero con esas dimisiones se han ahorrado muchas portadas de periódicos que, a quien perjudican, no es al partido, que lo hacen, sino que las verdaderas víctimas de esas portadas son los hijos, mujeres, padres y madres de esos implicados.

Lo que tenga que ser será, dejemos pues a la Justicia actuar y, mientras tanto, hagamos España y enfoquemos nuestros esfuerzos en salir de la crisis. Los niños no tienen la culpa, las mujeres tampoco. En todo este aquelarre político hay unas víctimas claras, las familias de los políticos y hasta el día de hoy, nadie se ha preocupado de ellos.

Miserable precio el que hay que pagar por estar en política...




El Cuarto Mandamiento

"Honrarás a tu padre y a tu madre". Una de las sentencias más universales y en las que todas las culturas y religiones convergen sin lugar a dudas. Una sociedad que es capaz de renegar de sus padres, de no respetarlos, de no aprender de ellos, es una sociedad condenada al fracaso, condenada a desaparecer víctima de su propia arrogancia. Los padres se pueden equivocar, porque no son DIOS, son seres humanos, como todos, pero eso no justifica que seamos capaces de llegar hasta la humillación de nuestros ancestros para sobresalir en esta sociedad enferma de hedonismo y complacencia. Siempre se dice que los trapos sucios se lavan en casa y que, aunque papá o mamá estén haciendo mal las cosas, para que la familia prosiga adelante, hay que saber tapar las vergüenzas, si las hubiere, y seguir el camino fijado, cambiando lo que haya que cambiar pero respetando siempre el buen proceder del progenitor, del cual, jamás habrá que dudar de sus hondas y graves razones que lo llevaron a tomar tal decisión.
Últimamente la gente le ha tomado el gusto a esto y salen, sin pudor alguno, vejando a sus mayores, a quienes le han dado todo lo que tienen en este mundo, y todo, por unos minutos de gloria, por unos pocos euros, por un poco de fama...También ocurre, y son los menos, que hay progenitores que mejor no nombrar, pero siempre mejor obviarlos que nombrarlos para mantener contentos a una parte de la sociedad ávida de chismes y marujeos.
También en política se ha puesto de moda traicionar y apuñalar a quienes han cedido el testigo, y todo por querer demostrar ante los demás, el poder. No saben que el poder no se tiene, el poder te lo dan. El poder, te lo ganas, todos los días, siendo el más humilde y el mejor servidor de los demás. La vanidad que forma parte de nuestra condición humana, de la que habló Malraux, no tiene límites. Somos capaces de traicionar y cercenar la amistad por unos pocos minutos de falsa independencia y libertad. Somos esclavos de lo que decimos y dueños de nuestros silencios. Mejor es callarse que hablar y balbucear con "uve". Un político que para demostrar su poder y liderazgo es capaz de arremeter contra quienes lo han ayudado no es de fiar y el tiempo, siempre ese juez, será el que ponga a cada uno en su sitio.
En una familia, todos y cada uno de los componentes son importantes. Aquí no debe importar quien da la cara, quien da las órdenes. Se trata de ser generoso, de ser noble. Los partidos políticos son algo más que un simple círculo privado de amigos encumbrados por la suerte y la apatía y el silencio de otros. Y si uno falla habrá que ayudarlo a que funcione mejor, jamás ajusticiándolo en público para dar falsas lecciones de honradez y justicia.
Acatando el Cuarto Mandamiento se respiraría mejor y no haría falta mirar hacia atrás.
P.D. " La familia unida, levanta un templo."