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El Cuarto Mandamiento

"Honrarás a tu padre y a tu madre". Una de las sentencias más universales y en las que todas las culturas y religiones convergen sin lugar a dudas. Una sociedad que es capaz de renegar de sus padres, de no respetarlos, de no aprender de ellos, es una sociedad condenada al fracaso, condenada a desaparecer víctima de su propia arrogancia. Los padres se pueden equivocar, porque no son DIOS, son seres humanos, como todos, pero eso no justifica que seamos capaces de llegar hasta la humillación de nuestros ancestros para sobresalir en esta sociedad enferma de hedonismo y complacencia. Siempre se dice que los trapos sucios se lavan en casa y que, aunque papá o mamá estén haciendo mal las cosas, para que la familia prosiga adelante, hay que saber tapar las vergüenzas, si las hubiere, y seguir el camino fijado, cambiando lo que haya que cambiar pero respetando siempre el buen proceder del progenitor, del cual, jamás habrá que dudar de sus hondas y graves razones que lo llevaron a tomar tal decisión.
Últimamente la gente le ha tomado el gusto a esto y salen, sin pudor alguno, vejando a sus mayores, a quienes le han dado todo lo que tienen en este mundo, y todo, por unos minutos de gloria, por unos pocos euros, por un poco de fama...También ocurre, y son los menos, que hay progenitores que mejor no nombrar, pero siempre mejor obviarlos que nombrarlos para mantener contentos a una parte de la sociedad ávida de chismes y marujeos.
También en política se ha puesto de moda traicionar y apuñalar a quienes han cedido el testigo, y todo por querer demostrar ante los demás, el poder. No saben que el poder no se tiene, el poder te lo dan. El poder, te lo ganas, todos los días, siendo el más humilde y el mejor servidor de los demás. La vanidad que forma parte de nuestra condición humana, de la que habló Malraux, no tiene límites. Somos capaces de traicionar y cercenar la amistad por unos pocos minutos de falsa independencia y libertad. Somos esclavos de lo que decimos y dueños de nuestros silencios. Mejor es callarse que hablar y balbucear con "uve". Un político que para demostrar su poder y liderazgo es capaz de arremeter contra quienes lo han ayudado no es de fiar y el tiempo, siempre ese juez, será el que ponga a cada uno en su sitio.
En una familia, todos y cada uno de los componentes son importantes. Aquí no debe importar quien da la cara, quien da las órdenes. Se trata de ser generoso, de ser noble. Los partidos políticos son algo más que un simple círculo privado de amigos encumbrados por la suerte y la apatía y el silencio de otros. Y si uno falla habrá que ayudarlo a que funcione mejor, jamás ajusticiándolo en público para dar falsas lecciones de honradez y justicia.
Acatando el Cuarto Mandamiento se respiraría mejor y no haría falta mirar hacia atrás.
P.D. " La familia unida, levanta un templo."

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Coño Alfonso, se puede hablar más alto pero no más claro. Con gente como tú me embarcaría ahora mismo. Lástima que te hayas ido de Yecla aunque te seguimos muchos y comentamos tus impresiones en este blog. Suerte y enhorabuena por esa niña que tienes

Pedro Moya dijo...

Creo intuir quién es el destinatario de tu atinado y magnífico comentario...

Anónimo dijo...

Me parecen muy atinadas tus observaciones

Un madrileño esperanzado

Anónimo dijo...

Me gusta este nuevo formato, parece que tiene vida. Espero que lo que sigas escribiendo merezca la pena

Anónimo dijo...

HE VUELTO............
POLSTERGATE, JEJE, es solo una bromita, habia perdido la direccion de tu blog, un abrazo, F. Monreal.

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